En una reciente entrevista, el escritor Mario Vargas Llosa expresa que lastimosamente se ha perdido autoridad en el campo científico y en las humanidades lo que conlleva a una gran confusión. "El rechazo de las jerarquias ha hecho que desaparescan las autoridades en el campo cultural, esas personas que en el pasado hacían de mentores, de guías que nos ayudaban a establecer esos ordenes".

"Hoy en día, han desaparecido esos maestros". Las obras se vuelven superfluas y no alcanzan un caracter renovador en la manera de ver al mundo. Ya no hay un referente que pueda distinguirlas. Así se desdibujan los límites entre lo nuevo y más de lo mismo.

En décadas pasadas ya se anunciaba esta grave situación y que era descrita como un síntoma del Posmodernismo. Aparentemente, era el fin de las ideologías, de los pensamientos hegemónicos. Se dejaba de lado los estudios globalizadores y se optaba por enfatizar en particularidades. Así mismo, se daba paso al individualismo y a la "cultura del espectáculo".

Intelectuales como Jean Francois Lyotard, Gianni Vatimo, Gilles Lipovetsky, Francis Fukuyama desde sus distintas posturas coincidían en una decadencia del establishment intelectual, a una nueva tendencia hacía "la liberación del hombre de todo lo que lo oprimía", y que podía generar cambios en la escala de valores.

El autor de La civilización del espectáculo participará próximamente en el ciclo de conferencias "Fronteiras do pensamento" en Brasil. Este evento iniciará el 17 de abril en Sau Paulo y reunirá a grandes figuras de las letras a nivel mundial.

 
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