Tras el muro, se esconde el individualismo sanmarquino


El individualismo ataca a San Marcos. Su desgraciada consigna es utilizar a las personas y a las agrupaciones como un medio para lograr sus fines. Tiene el descaro de hacerse pasar por demócrata cuando en realidad es intolerante. Se cubre de cinismo para mostrarse como un gestor de propuestas, dice que propone, pero ¿qué propone?, y  ¿quienes únicamente se benefician con su propuesta?

Es hijo de la DBA, de la reacción. Tiene intereses particulares y arribistas para imponerse ante el demos sanmarquino con el empleo de un discurso populista, con una descabellada perorata.  De esta manera, pretende continuar en su reinado autoritario apropiándose de lo que no es suyo, como si fuera su chacra.

Al individualismo sanmarquino, le importa un pito el futuro de la universidad nacional, peor aun el de la sociedad peruana. Solo vela por sí mismo. Tiene un instinto de supervivencia.

Cree que es innecesario participar en la incólume defensa de los derechos de los universitarios que vienen siendo vilipendiados por los gobiernos de turno. La universidad será para él una manera de escalar socialmente, a costa de otros. Lo único que representa es el egoísmo y a la pobreza moral que existen en la humanidad.

Se olvida de que si hoy gozamos de ciertos derechos y libertades es porque antes hubo personas conscientes y consecuentes que se inmolaron por la conquista de los derechos humanos.
 
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