Foto: Facebook Presidencia de la República del Perú

#Opinión

Por Josué Orosco Leguía

Una y otra vez la tan mentada frase es necesaria: No hay peor ciego que el que no quiera ver. El panorama es claro, los líderes políticos bailan con sus propios pañuelos; a diferencia de lo que Chile nos vende: unidad política. Mientras aquí reina la desconfianza y los rencores, allá los expresidentes se reúnen con Sebastián Piñera y se transmite en señal abierta las felicitaciones hacia la nueva presidenta electa Michelle Bachelet. Seamos sinceros: la proyección de seguridad y confianza de un Gobierno hacia su pueblo es una cuestión de tacto ante un evento histórico.


Batalla perdida

Sin duda la última entrevista televisiva fue un traspié del inconsciente del Presidente al decir “ahorita no es ilegal”. Y aunque ello encendió el debate sobre la concentración de los medios (saludable por cierto), ahondó las asperezas de los sectores de poder. No se puede negar la polarización de dos Grupos de prensa: mientras La República simpatiza con el Gobierno, El Comercio está en la ofensiva. Lo que se generó es terrible: una guerra de información a raíz de intereses en juego, que sobrepasan el conflicto de la tinta y el papel, la política y la economía por ejemplo. 

Distintas reacciones de La República y El Comercio ante las declaraciones del presidente Humala sobre la concentración de medios [Foto: La República]

 Y no es en vano la presente situación puesto que el Gobierno ha dado indicios sobre lo que la Oposición llama “la reelección conyugal”: la figura mediática de la Primera Dama (ahora Presidenta del Partido Nacionalista), el caso de López Meneses y con ello la irregularidad en el servicio de inteligencia. Ante este temor fundado, el imaginario de la candidatura de Nadine está presente en los líderes políticos. 
La "reelección conyugal" contra la "reelección vitalicia" [ Caricatura de Andrés Edery]

Ante ello la próxima elección presidencial es nuestra manzana de la discordia ¿Y quiénes serán nuestros candidatos?, pregunta que es a flor de piel y que por esta se presenta una inestabilidad política. Con lo que representa el fujimorismo, la investigación de “los narcoindultos”, el caso ECOTEVA, el hastío electoral de Lourdes y otros, definitivamente no ven con aprecio este Gobierno, puesto que los grupos de poder también se muestran inconformes a raíz del panorama: que Conga es un problema del sector privado y no del Estado, preocupa otra posible línea de mandato.

No seamos hipócritas como nuestros políticos ante este mar de conflictos, por más que ellos aseguren unidad en el resultado de La Haya, nuestro presente indica lo contrario: la lucha por el poder ad portas del fallo.

 
Optimistas en la guerra

Así nos dieran una buena tajada del mar este 27 de enero, el acato por parte de las dos naciones no será inmediato, y con más razón si el demandado perdiera. Para que haya un pacífico tránsito de diálogo y documentación entre las dos Repúblicas, necesariamente el Perú (como un todo) tendría que ser firme y sólido frente al país sureño. Por ahora es imposible si nos quitamos la venda de los ojos. Que la delimitación marítima se consolide es algo que puede llevar años de años, por ahora seamos optimistas a largo plazo.
 
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