Desde hace unos meses el Parque Universitario del Centro de Lima tiene nuevos inquilinos. Más de 50  gatos aparecieron para convertirse en la atracción del lugar. Son adorados tanto por niños como por adultos que concurren al centro de esparcimiento.



“Con la llegada de los gatos disminuyeron los roedores. Se volvieron una atracción turística. Los niños juegan con ellos. Nosotros le damos de comer cada vez que podemos. También vienen veterinarios a esterilizarlos”, comenta con alegría Edwin Santos, guardaparques de SERPAR (Servicio de Parques de Lima).



Los felinos encontraron su nueva morada al ser abandonados por sus dueños. Pero también fueron desalojados del Centro Cultural de San Marcos (CCSM) el año pasado. “En la Casona ha habido gatos, con la remodelación del local vinieron al parque y se quedaron”, expresa el jardinero Brener Yali.



La presencia de estos animales dentro de la Casona de San Marcos no fue del agrado de algunos  de los empleados que laboran ahí, especialmente de las autoridades. Si bien en un principio se les dejaba en el lugar y hasta eran alimentados por los trabajadores, los daños que dejaban en las estructuras (rayones y manchas en las paredes, proliferación de pulgas y exceso de excremento) fueron los principales motivos para expulsarlos. Aunque la gota que colmó el vaso fue el estropicio irreparable de libros del Archivo Histórico de la biblioteca que estaban en restauración, debido a que fueron contaminados con la orina de estos felinos. Este hecho ocurrió en diciembre último, según nos comentó una empleada. A partir de ese momento quedó prohibido que los trabajadores les den alimento a los gatos, y éstos fueron trasladados a los exteriores.


“En el 2012, unos trabajadores trajeron un par de gatos a la Casona, según ellos para cazar ratones. Al comienzo estaban en la Biblioteca, se reprodujeron. Después habitaron el sector Cotabambas y la cochera. Paraban por el Salón General, por la Sala Magna, por el Salón de Grados donde dejaban sus heces. Aparecieron pulgas y tuvimos que fumigar en varias ocasiones. La última vez fue en diciembre del año pasado”,  manifiesta el Ing. Pedro Ramírez, jefe de Servicios Generales  del CCSM que labora desde hace 32 años.



La presencia de los gatos, para las autoridades, es perjudicial porque dañan el ambiente de la Casona. “Rajan las paredes y las maderas que están en restauración. Dan una mala imagen para los visitantes. Está prohibido que los trabajadores les den comida. Acá sí es un problema. No los queremos aquí”, agrega Ramírez.



Ramirez también adujo que en la Casona poco o nada pueden hacer con los gatos, “solo los ahuyentamos. Aunque algunas crías se quedaron en los techos”. Nadie se hace responsable por ellos, ni siquiera la Municipalidad de Lima con los gatos del Parque Universitario.



En el Parque Universitario y en la Casona se viven realidades diferentes. Mientras que para unos les generan dicha, para otros no, sino todo lo contrario. Los gatos continúan apareciendo y se refugian en los arbustos. Hay personas que vienen y les dejan en un táper agua y alimento especial, aunque no es suficiente.




Estos minimos han sabido ganarse el cariño de todos los visitantes con sus divertidas monadas, sus juegos acrobáticos y sus encantadoras miradas. Casi nadie puede resistirse a estos tiernos felinos, ni siquiera nosotros que durante la cobertura de esta nota estuvimos fascinados tanto así que uno de nuestros reporteros estuvo a punto de llevarse a algunos a casa. Si les gustan los gatos, dense una vuelta por acá, traerles comida balanceada y puedan adoptarlos. It´s free.




 
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