José Carlos Mariátegui La Chira es el más grande pensador que aportó el Perú a la humanidad a pesar de morir muy joven cuando apenas tenía 35 años, un fatídico 16 de abril de 1930.
El amauta Mariátegui fue la síntesis de toda una época a inicios del siglo XX. Caló muy hondo en las raíces de la historia peruana gracias a la ardua labor que llevó a cabo como un periodista con sensibilidad social.
La mayor parte de la producción intelectual del Amauta provino de su práctica periodística. El periodismo fue para Mariátegui, principalmente, un ejercicio de observación de la vida diaria, una ocasión para reflexionar sobre los acontecimientos nacionales e internacionales.
Estuvo en La Prensa, El Tiempo, Nuestra Época y La Razón, durante su “edad de piedra”. Más adelante viajó a Europa. Y a su regreso al Perú, en 1923,  fundó la revista Amauta, donde sus colaboradores no defendían sus mismos ideales, a pesar de ello las difundió en un notable ejemplo de acto democrático. Cinco años después publicó los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana.
"El mariateguismo fue la obra de un periodista, un hombre en estrecho contacto con otros hombres, sumergido en la vida cotidiana, interesado más por el impacto de sus ideas, por la emoción que generaba en sus contemporáneos", resaltó el historiador Alberto Flores Galindo en su libro La agonía de Mariátegui.

Mariátegui por medio del periodismo se entregó completamente a la causa social, a la defensa de los derechos de los trabajadores, de los campesinos, de los sectores marginados de condiciones dignas para poder vivir.

José Carlos Mariátegui transmitió su libertad de manera consciente e inconsciente, externa e interna; su amplitud y dialéctica existencial, libre, responsable y distintiva se mostraba al estar en diálogo permanente consigo mismo.

El Amauta concibió la labor educativa de la prensa articulada en un proyecto cultural más amplio que brinde espacios y las herramientas para la reflexión, el debate, la polémica y la producción teórica, en suma la producción de conocimiento local.

La producción de conocimiento intelectual en Mariátegui no debe ser entendida únicamente como especulación teórica, sino profundamente enraizada en la praxis, en su sentido más amplio: cultural, político y social.

Pese a su enfermedad y a las adversidades, realizó una obra excepcional y que al lado de una vasta producción escrita como crítico literario, poeta, sociólogo, político dejaba en pie una gran revista, Amauta, un partido socialista, la Confederación General de Trabajadores del Perú y una visión crítica del sistema, el socialismo.

La deuda de los herederos 

Los 7 ensayos de interpretación de la realidad peruana dieron una visión sistemática, marxista, de los problemas del país. Mariátegui demostró que cuando se une el intelectual y el político logra sobresalir en él la idea de un Perú nuevo dentro de un nuevo mundo. Así al querer peruanizar al Perú, no solo trató de reivindicar a los indígenas sino también lograr un Perú integral, producto de América y Occidente.
 
Sin embargo, desde la partida de Mariátegui, el problema que se suscita es que no se ha podido crear una nueva reflexión, una nueva visión crítica del Perú. El mayor peligro que tiene la vigencia del pensamiento del Amauta resulta el convertirse en ortodoxia, en dogmatismo. Su obra y pensamiento son reelaborados como un todo, sin fisuras ni contradicciones. Se niega la posibilidad de que su obra se entienda como un proceso dialéctico, como un movimiento helicoidal.

La izquierda peruana recogió su legado, pero en la mayoría de los casos los herederos de Mariátegui lo leyeron y lo citaron textualmente, antes que debatir sus ideas. El venerar “bíblicamente” y no discutir sus ideas, convierte al mitificado Mariátegui en un obstáculo para el desenvolvimiento del marxismo en el Perú.

El renovar la tradición socialista implica algo más que comprender la realidad peruana. Al respecto, el investigador Ricardo Portocarrero expresa: "Es necesario que los socialistas estén dispuestos a poner en cuestión y repensar los fundamentos mismos de la tradición socialista, tanto en teoría como en práctica, para garantizar su existencia".

Una nueva visión implica reconocer que el pensamiento de Mariátegui no queda circunscrito fuera de su época, sino cobra sentido en ella. La interpretación de su vida y obra obtiene sentido dentro de una etapa. Cambió el Perú. Mariátegui fue una piedra angular en la construcción de una nueva, pero ha llegado el momento de superarla.
 
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