Pampas huaqueadas en Ica

Por Miriam Romainville

A más de trescientos  kilómetros de la capital limeña, se ubica el departamento de Ica. Una ciudad milenaria conocida por sus atractivos turísticos y por las enigmáticas historias que encierran las pampas de San José, donde se encuentran las famosas líneas de Nazca que, lamentablemente, sufrieron los rezagos que han dejado los huaqueros y las pérdidas de piezas invaluables que ya hacen fuera del país. Además de ser un punto clave donde se lucra ilegalmente con la cultura.


Algunas de las piezas huaqueadas.


“Antes peleábamos con huaqueros, ahora peleamos con abogados, con invasores”, expresa con resignación Rubén García Soto, director de Patrimonio Arqueológico de Ica. Un hombre de mirada profunda y con manos curtidas por el sol, la tierra y el tiempo. Los papeles desordenados en su escritorio parecen hacer juego con la vida agitada que tiene. En sus manos recae la responsabilidad de delimitar más de cinco mil sitios arqueológicos.

En el centro de la ciudad, en las inmediaciones del Museo Regional de Ica Adolfo Bermúdez Jenkins, se encuentra la oficina del arquitecto Rubén García. "El peligro antiguamente era el huaquero, el que destruía, ahora son maquinarias, son invasiones y cada quien tiene su abogado”, enfatiza. La legislación poco o nada puede hacer para enfrentar a los huaqueros.

Rubén García, Museo Regional de Ica 

“En ocasiones nos piden que para registrar un sitio sea por lo menos con  una estación total. A veces te piden que uses un  Global Positioning System(GPS) diferenciado, a veces tenemos que tener un  equipo de topografía desde lima”, manifiesta algo irritado. La falta de aquellos instrumentos los ha obligado a pedir apoyo a la municipalidad, ya que el presupuesto con el que cuenta la Dirección Regional de Cultura de Ica no basta.

“Debe haber un proyecto especial para registrar específicamente ese tema”, señala García. Asimismo, se muestra preocupado porque generalmente “la gente que denuncia el daño a una zona arqueológica lo hace  porque tiene un problema con el vecino o con la persona que ha hecho el hallazgo”. Realmente “no se valora el patrimonio cultural”, afirma hojeando algunos archivos que se encuentran en su escritorio.

Por ejemplo, en el caso de Chincha,  existe un pequeño centro poblado que se encuentra sobre una huaca. “Lo que ocurrió es que el dueño los iba a desalojar, ya que la huaca está en su propiedad, por lo que los vecinos pidieron que no lo saqueen, aduciendo que  cómo es  posible que un privado diga que es dueño de esa huaca”. “Es un proceso que tiene años” afirma algo consternado.  

“Una vez denunciamos un caso que duró de cuatro a cinco años contra un promotor de tráfico de terreno. Se le dio una multa de 1000 soles y al Instituto Nacional de Cultura se le otorgó 500 soles de reparación. Ese dinero ni siquiera cubrió los gastos de ir y venir a Nazca”, dijo indignado el director García. Finalmente, “se hace lo que se puede”, revela quién vela por la defensa del patrimonio cultural de todos los peruanos.

En la actualidad, cientos de potenciales zonas arqueológicas están siendo invadidas, poniendo en peligro geoglifos y líneas preíncas. “Hoy son las invasiones las que  han superado en gravedad a los vestigios del huaqueo” revela García. Invasiones que en muchos casos son promovidas por las autoridades, alcaldes y candidatos cuyo fin persigue la obtención de votos próximos a las elecciones del 5 de octubre.

 
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