No se hizo ningún traslado de la PUCP a la Decana de América. Tampoco realizó un intercambio con Perrovaca. Este venadito es más sanmarquino que todos los sikuris juntos.

Ingresó a la cuatricentenaria hace un mes, prácticamente es de la base 2015 como los demás cachimbos. Desde entonces se dedica a estudiar a la comunidad universitaria en el local del sindicato de docentes, a la espalda de la clínica universitaria.


No asiste al comedor ya que cuenta con una dieta balanceada a sus cuatro años. Por las mañanas se alimenta de grass y de alfalfa. Al mediodia le espera unas porciones de zanahoria y zapallo en un taper. Ya por la tarde María, la asistente sindical, le da platanos y mangos. 

Para Chavito, así lo han bautizado, los dos mil metros de la sede no le es suficiente por ello suele escabullirse por la entrada y recorrer toda la ciudad universitaria, especialmente por el bosque de Letras. Para traerlo de vuelta es necesaria la fuerza de seis sanmarquinos mediante una técnica ancestral, el chaku, y lo terminan cargando en una carretilla.




El secretario del sindicato, Fray Cruz, tiene pensado conseguirle una hembra al joven mamífero para que le haga compañía. De esta manera, la universidad vecina no será la única en tener a los cérvidos. Poblarán la casa de estudios junto a los perros, gatos y roedores que suelen estar cerca al Rectorado.


 
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