[Foto: Miriam Romainville]

Por Josué Orosco

¿La derogatoria de la «Ley Pulpín» derrotó al Gobierno? Sí, y los jóvenes fueron los protagonistas de este acontecimiento. ¿Pero qué es respecto del pasado? 

Las marchas de los jóvenes en las calles de Lima como medida de fuerza para la derogatoria de la ley garantiza la democracia externa (la democracia interna me la reservo para la dirección y administración en las instituciones del Estado). El efecto positivo de la 'voz del pueblo' que se consumó en el Congreso será retrospectivo y recordado. Por ejemplo, de aquí a unos 50 años en alguna línea del contexto político e histórico del Perú será leído lo siguiente: En el gobierno de Ollanta Humala, el 26 de enero de 2015 se derogó la Ley laboral juvenil como consecuencia de las protestas en cumplimiento de la misma.

Puesto que como acontecimiento, la derogatoria queda sin efecto para los intereses de los grupos del poder económico, y como la «Ley Pulpín» era para el sector privado, las múltiples variables de lo que pudo ser y lo que no fue se contrastarán con algún otro acontecimiento en el futuro. Algo o alguien traerán mención de esto como referencia de nuestra economía y política. Así como nuestros intelectuales o académicos encontrarán algún sentido o harán relaciones de nuestro panorama. De esta forma, la noticia, como hoy la vivimos, trascenderá, ya que se institucionaliza como acontecimiento en las líneas del pasado, y se leerá en un mañana como síntoma de un presente.

El ejemplo es simple y notorio en el sector educativo preuniversitario. Recuerdo que como método de estudio me daban folletos, en lo que se denomina historia del Perú contemporáneo hallaba uno que otro hecho interesante en el último gobierno de Fujimori y en el tránsito de su fin: la marcha de los 4 suyos por ejemplo. Lo que fue noticia en su tiempo, ahora se manifiesta como un hecho histórico, de manera similar sucederá con el “Pulpinazo” que hizo historia. 
 
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