En los meses de enero, febrero y marzo también se estudia en la universidad. Cada verano San Marcos programa el "ciclo académico 0" donde los alumnos nivelan cursos. Además la Oficina General de Bienestar Universitario y los Centros de Extensión Universitaria y Proyección Social de las facultades imparten talleres.

Los alumnos asisten y la Decana de América no se va de vacaciones. Las bibliotecas continúan recibiendo a los estudiantes. El Centro de Idiomas sigue ofreciendo clases de inglés y quechua con precios especiales para la comunidad sanmarquina. Y Perrovaca no deja de morder a los cachimbos.

San Marcos no se paraliza, sin embargo, existe el temor entre los estudiantes de que el comedor de la ciudad universidad, de San Fernando y Veterinaria dejen de funcionar. Motivos no faltan.

En el pasado, durante la gestión del rector Pedro Cotillo, clausuraron el comedor en los veranos del 2014 y 2015. Los más afectados fueron los alumnos de la residencia universitaria y quienes alquilan cuartos en los exteriores del campus. Aproximadamente 400 jóvenes.

Movilizaciones estudiantiles contra el cierre del comedor en el 2014

Aquellos años los estudiantes no se quedaron de brazos cruzados y reclamaron. Hubo movilizaciones. Se hizo ollas comunes. Incluso fueron a la Parada a recolectar víveres. En SinSentido Crítico cubrimos las protestas que consideramos justas. Los medios de comunicación también informaron sobre el cierre. Las marchas no fueron en vano. Al final las autoridades reabrieron el comedor tras dos meses de reclamos estudiantiles
  

Las ollas comunes fueron una alternativa en el verano del 2014

A inicios del 2016 San Marcos afrontaba un proceso de transición. Cotillo había sido expulsado de la universidad mediante una toma. Y el comedor atendió con normalidad en verano tras la designación de Antonia Castro como rectora interina. 

En junio del mismo año se realizarían las elecciones universitarias y Orestes Cachay saldría electo rector. Meses después los alumnos se preocuparían una vez más ante un posible cierre del comedor para el verano del 2017. En campaña Cachay había prometido que se respetaría el derecho a la alimentación, contemplado en la Ley Universitaria, y que no actuaría como su antecesor Cotillo. Llegado el momento le tocaba ser coherente y cumplir su promesa. Fue así que el comedor atendió este año.

Hoy a escasos días del fin de ciclo los sanmarquinos se organizan nuevamente mediante el Comité de Comensales. Han lanzado una campaña que no se limita en banderolas y pancartas sino también se está activando en las redes sociales. El comedor no debe parar.




 
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